Tener el móvil cerca y a la vista aumenta la ansiedad y el estrés

Un estudio reciente encuentra una bajada de la capacidad cognitiva, memoria e inteligencia fluida cuando tenemos el móvil delante o en el bolsillo, frente tenerlo en otra habitación.



El smartphone se ha convertido en un fenómeno sociológico. Hoy tan importante para salir de casa como la cartera o las llaves, comprobamos entre 80 y 90 veces cada día lo que nos ofrece. Un flujo constante de notificaciones nos hace de cordón umbilical 4G con el útero de Internet.

Cada zumbido, silbido y pantalla que se enciende hace que nuestro cerebro se alerte y padezca una reducción de su capacidad cognitiva. La nuestra reseñó La Vanguardia.
La mera presencia del smartphone empeora nuestra capacidad para concentrarnos
La hipótesis de los académicos es sencilla: el smartphone ocupa parte de nuestra finita capacidad cognitiva, y disminuye la cantidad de energía que podemos asignar a otras tareas que estemos realizando. Y sus efectos son comprobables incluso en personas con un alto nivel de auto-control y atención.
Rodeados de información potencialmente interesante, nuestro cerebro aprende desde el nacimiento a filtrar lo que no es interesante para no desbordarse con impulsos que no garantizan nuestra supervivencia ni nos aportan nada relevante. Algo que todos podemos comprobar cuando nos centramos en un libro, bloqueamos el sonido de fondo de la ciudad en la que llevamos viviendo un tiempo o ignoramos las caras de las docenas de personas con las que nos cruzamos en un centro comercial.

Un nuevo estudio de la Universidad de Chicago, con 520 sujetos participantes durante dos semanas. Durante este periodo, fueron divididos en tres grupos para realizar diversos exámenes y pruebas. Unos dejaban su smartphone en su mochila o bolso fuera de la habitación, otros lo dejaban en su bolsillo, y otros lo dejaban sobre la mesa. En todos los casos elaparato estaría en silencio y sin vibración activada.
Las pruebas consistían en resolver problemas matemáticos, soluciones del día a día o recordar series aleatorias de letras, así como un cuestionario final en el que analizaban qué tipo de pruebas habían realizado y sus sensaciones, incluyendo cuántas veces habían pensado en el móvil.
Los que dejaron el móvil en otra habitación solucionaron los problemas con más facilidad y con mejor nota
Los resultados son claros. El grupo de sujetos que tenía el móvil en otra habitación tuvo notas más altas tanto en retención de información y memoria, como en inteligencia fluida. En segundo lugar los que tenían el smartphone en el bolsillo, y por último los que lo tenían a la vista encima de la mesa durante las pruebas.
No solo eso, encontraron también que los propios sujetos con el móvil en la mesa habían declarado en el cuestionario final mayores dificultades. Lo que sugiere que los efectos de carga cognitiva extra pueden ser percibidos, y por ende, solucionados si apartamos el móvil de nuestra y dejándolo fuera de nuestro alcance durante momentos críticos o extenuantes.
Otros estudios recientes
En 2016, académicos de psicología aplicada encontraron una relación en cuatro experimentos y un estudio de campo en el que los sujetos analizados que escuchaban su smartphone sonar mientras estaban alejados del mismo sufrían una disminución de la capacidad para realizar y disfrutar las tareas que estaban realizando.
Va más allá, en 2015 se demostró un aumento del ritmo cardiaco y la ansiedad cuando escuchamos el tono de llamada o de notificaciones de nuestro móvil. Incluso aún sabiendo que no es el nuestro.

Prohibir el móvil de forma rigurosa en las algunas aulas en Reino Unido tuvo resultados positivos del rendimiento académico de los alumnos
Más recientemente se encontró también que eliminar el móvil de las aulasera una forma simple y barata de aumentar el rendimiento académico, según un estudio en las escuelas de Reino Unido. Algo similar pasaba en las universidades donde se analizó la obligatoriedad o prohibición expresa de tener un ordenador portátil para tomar notas.
Ya conocíamos de estudios anteriores que, como nuestra propia intuición indica, utilizar un smartphone reduce nuestra capacidad para conducir de forma grave. De ahí que esté prohibido para un conductor manipularlo mientras esté al volante, incluso para tareas “simples” como poner la ruta del GPS o los pocos toques necesarios para iniciar una llamada.
Este tipo de estudios añaden luz a cómo nuestro día a día cambia con las nuevas tecnologías y ofrecen respuestas para solucionarlo

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